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Doloroso momento: Eduardo Feinmann analiza lo que le obligan a hacer a una maestra de una escuela

“Estamos viviendo un comunismo educativo: todos iguales en pobreza de aprendizaje y oportunidades”

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Para Eduardo Feinmann, famoso periodista y presentador, no es nueva la crisis de la escuela. Tampoco el vaciamiento educativo. Pero la pandemia, las medidas de aislamiento y el largo cierre de las aulas han servido de argumento a las autoridades del área para aplicar medidas que, lejos de compensar el déficit educativo subsecuente, lo que pretenden es desconocerlo y en consecuencia, ahondarlo, tal como quiere hacer Liana Pividori, Profesora de Lengua y Literatura en colegios secundarios de Santa Fe.

Las directivas bajan a las provincias con diferentes matices, pero con un espíritu común: la nivelación hacia abajo, la validación de conocimientos no adquiridos y un brutal aligeramiento de contenidos. A los docentes de nivel medio de la provincia de Santa Fe les fue comunicado que no habría repeticiones, ni mesas de examen, ni desaprobados.

Que la aprobación del último trimestre del año de una materia era suficiente para aprobar todo el programa del 2020 y del 2021 de una asignatura y si hubiera quedado una previa de la misma materia también. «Un combo de facilidades que hiere la dignidad del docente y la del alumno y atenta contra la función misma de la escuela, y que en consecuencia generó la reacción de un grupo de profesores que elaboró un texto de protesta.» Comenta indignado Eduardo Feinmann.

“Es la primera vez que me dicen que estoy obligada a aprobar a alguien”

«En la reunión, los primeros días de diciembre, fue una noticia tras otra que nos dejó alarmados, porque esa es la palabra, salimos todos alarmados de esa reunión, nos comunican un paquete de medidas tales como que a partir de este momento no va a haber repitencias, nadie se lleva materias a rendir, desaparecen las mesas de examen directamente, no existen más, solamente quedarían las de previas de años anteriores a la pandemia, las faltas ya no se tienen en cuenta, a los alumnos que hayan aprobado el tercer trimestre del año se los considera aprobados para toda la materia.» Es la decepción que comunica Liana Pividori.

Eduardo Feinmann habla de cómo Pividori es una de las promotoras de esta iniciativa. Tiene 25 años de ejercicio de la docencia, primero en escuelas públicas y ahora en dos colegios semiprivados. “En nuestra zona un semiprivado es lo mismo que un público porque el chico paga una cuota mínima, por el edificio y los servicios de limpieza. Y los docentes somos empleados del Estado.”

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